El entorno y su influencia en nuestro aprendizaje

Aprender algo nuevo es una experiencia gratificante y enriquecedora, sin embargo el proceso de aprender no siempre suele ser divertido, en especial cuando se requiere memorizar términos, palabras o teorías.

Por otro lado; existe una cantidad de información “flotando” a nuestro alrededor de la cual aprendemos todo el tiempo, pero como no somos conscientes de que estamos aprendiendo; asumimos que no lo sabemos.

LA MÚSICA, LOS IDIOMAS Y LAS ARTES VISUALES SON FUENTES DE INFORMACIÓN A LAS QUE ESTAMOS EXPUESTOS A DIARIO.

Basta con sentarnos un momento y apreciar las cosas que suceden a nuestro alrededor para notar que escuchamos música de todo tipo proveniente de locales comerciales, así como mensajes en distintos idiomas que se estampan en camisetas, revistas y letras de canciones. Pero si vamos a nuestra primera clase de inglés o de música es lógico sentir que no sabemos nada, más aún cuando nos sentamos en un salón blanco, con un tablero blanco, y con cientos de palabras que se escriben y borran a la velocidad que el profesor considera conveniente.


¿Y QUÉ TAL SI EL LUGAR EN DONDE VAMOS A APRENDER ALGO NUEVO NOS PERMITIERA UTILIZAR INFORMACIÓN DE LA QUE NO SOMOS CONSCIENTES QUE SABEMOS?


Preguntar :

Es una de las primeras cosas que hacemos cuando aprendemos algo nuevo y la puerta de entrada a lo que queremos saber sobre cualquier tema con nuestro propio ritmo y estilo. Por eso es importante contar con un entorno que nos inspire a hacer preguntas de todo tipo y con el acompañamiento de una persona con experiencia para conectar estas preguntas con las respuestas que buscamos.

Diferencias entre Inglés Británico y Inglés Americano

Por: Camilo Mejía

Puede ser el mismo idioma, pero a pesar de esto se evidencia  mucha diferencia entre un hablante de Estados Unidos y otro del Reino Unido. Las grandes diferencias pueden recaer desde poner una z en todo o se pronuncian de manera completamente distinta palabras que se escriben igual, hay un océano de diferencias lingüísticas (además de un océano real) entre los dos países más importantes del mundo de habla inglesa.

Pero, ¡no te preocupes! Si estás estudiando inglés en Londres y te preguntas por qué tu acento es diferente al del amigo que tienes estudiando en Nueva York, esto es lo que necesitas saber.

1. EL INGLÉS ESTADOUNIDENSE ES EN REALIDAD MÁS ANTIGUO

Esto es algo que no deberías decir a ningún británico, porque fue su país el que dio origen a los Estados Unidos de América que conocemos hoy en día, pero es un hecho. Cuando los primeros colonos zarparon rumbo a América desde Inglaterra, se llevaron con ellos el idioma hablado en esa época, que usaba algo llamado «acento rótico» (cuando se pronuncia el sonido de la r de una palabra). Mientras tanto, en las ciudades ricas del sur del Reino Unido, la gente de las nuevas clases altas quería distinguirse del resto, así que empezaron a cambiar su acento rótico por un acento que suavizaba más el sonido de la r, pronunciando, por ejemplo, winter como «win-tuh» en vez de «win-terr». Naturalmente, estas personas eran refinadas y todo el mundo quería imitarlas, así que esta nueva forma de pronunciar –a la que los británicos empezaron a llamar «pronunciación recibida»– se expandió por el resto del sur de Inglaterra. Esto también explica por qué muchos lugares de otras zonas de Inglaterra conservan todavía la pronunciación rótica en sus acentos regionales. En general, si hablas el inglés de Londres, suenas más elegante. Genial.

2. EL INGLÉS BRITÁNICO SE PARECE MÁS AL FRANCÉS

El francés ha influido en el inglés mucho más de lo que los hablantes ingleses queremos admitir. La primera vez fue cuando Guillermo el Conquistador invadió Inglaterra en el siglo XI, llevando consigo el francés normando e imponiéndolo como lengua culta; hablado en escuelas, tribunales, universidades y entre las clases altas. No duró mucho, aunque sí evolucionó hasta convertirse en el Inglés Medio, que era un revoltijo de todas las influencias lingüísticas de la época. La segunda vez fue durante la década de 1700, cuando en el Reino Unido se puso muy de moda el idioma francés. Por supuesto, los estadounidenses ya estaban viviendo sus vidas al otro lado del Atlántico y no adoptaron en absoluto esta moda. Por ello, el inglés británico es más similar lingüísticamente al francés que el inglés estadounidense, y también explica nuestra obsesión por los cruasanes. O a lo mejor solo soy yo.

3. LA ORTOGRAFÍA ESTADOUNIDENSE SE CREÓ COMO FORMA DE PROTESTA

Los diccionarios estadounidenses y británicos son muy diferentes, porque fueron elaborados por autores muy distintos con perspectivas muy distintas sobre el idioma: el diccionario del Reino Unido fue elaborado por académicos de Londres (por alguna razón, no de Oxford) que querían recopilar todas las palabras inglesas conocidas, mientras que el estadounidense fue elaborado por un lexicógrafo llamado Noah Webster. Webster quería que la ortografía fuera más sencilla, y también diferente de la ortografía del Reino Unido, como una forma de demostrar la independencia de Estados Unidos con respecto al antiguo dominio británico. Quitó la letra u de palabras como colour y honour, que se habían desarrollado a partir de la influencia francesa en Inglaterra, cambiándolas por color y honor. También hizo que las palabras que acababan en -ise acabaran en -ize, porque pensaba que la ortografía estadounidense debía reflejar el modo en que se pronunciaban las palabras. Además, es mucho mejor escribir la letra z, no hay más que decir.

4. AL INGLÉS ESTADOUNIDENSE LE GUSTA DESHACERSE DE PALABRAS

A veces hay diferencias en el inglés estadounidense que no tienen sentido para los hablantes del inglés británico, como cuando eliminan los verbos de una frase por completo. Cuando un estadounidense habla de escribir una carta a alguien, dice: «I’ll write them». Si preguntas a un estadounidense si quiere ir de compras, puede que te conteste: «I could». En el Reino Unido estas respuestas suenan muy raras, porque nosotros diríamos «I’ll write to you» y «I could go». Puede ser que los estadounidenses eliminen el verbo porque quieren decir las cosas más rápido, o puede que a los británicos les guste concretar con exactitud lo que están diciendo. Ninguna de las dos opciones es incorrecta, pero si tenemos que declarar un ganador, sería el inglés británico, porque, sinceramente, el inglés estadounidense no tiene ningún sentido. Y no es que esté siendo parcial.

5. LOS DOS TIPOS DE INGLÉS HAN TOMADO PRESTADAS PALABRAS DE OTROS IDIOMAS

Está claro que el inglés británico y el estadounidense han evolucionado de forma diferente si se consideran las influencias culturales en cada uno de ellos y las palabras que han tomado prestadas de esos idiomas. Por alguna razón, esto es muy habitual en las palabras que se refieren a alimentos: por ejemplo, coriander (inglés británico, de origen francés) y cilantro (estadounidense, de origen español), y aubergine (berenjena) (inglés británico, de origen árabe) y eggplant (estadounidense, llamada así porque se parece a un huevo morado). Hay muchos más ejemplos, pero lo importante es recordar que hay que hablar de la forma correcta en el país en el que estés estudiando. Después de todo, será mejor que no le pidas a un británico aluminun foil (papel de aluminio) pronunciándolo aloo-minnum. Mejor no nos metamos en eso.

Tips para estudiar idiomas

Por: Camilo Mejía

¿Por qué es tan difícil aprender un idioma extranjero?

Sencillamente, es difícil porque desafía a tu mente (tu cerebro tiene que crear nuevos marcos cognitivos) y al tiempo (requiere una práctica sostenida y constante).En este artículo analizaremos los 6 consejos importantes que hacen mucho mas fácil  aprender idiomas, para dar un poco más de energía a tu aprendizaje.


 

 

 

#1 Pon tu objetivo en mente, busca activamente oportunidades para aprender lo que necesites y descarta aquello que no necesites . Si te centras en tu objetivo general de aprendizaje, combatirás mejor el desgaste cuando aparezca.

 

 

 

 

 

 

 

 

#2

Aunque nuestros cerebros ya no son tan flexibles como los de los niños, ¡Despertar la curiosidad que tienen ellos es un gran reto!. La inmersión y el juego son claves y, para los adultos, una forma excelente de abordar el aprendizaje es ponerlo en práctica en contextos no convencionales.

 

 

 

 

#3

¡Enfréntate a tantas nuevas aportaciones como sea posible! Cambia el idioma en tus cuentas de las redes sociales, en tu ordenador y en tu teléfono. Descarga películas, escucha música y podcasts; lee ficción, no ficción y revistas; ve documentales y cocina recetas extranjeras.

 

 

 

 

 

#4

 Se necesita motivación para buscar reiteradamente nuevas experiencias de aprendizaje, y siempre se ha vinculado la motivación al éxito en el aprendizaje de idiomas. Encuentra la tuya reservando un billete de avión, comprandote un bonito portátil para clase, recorriendo tu ciudad con un compañero de intercambio de idioma o mediante el ritual de hacer tus deberes en tu cafetería favorita.

 

 

 

 



#5

Recuerda, estás aprendiendo una habilidad, no un objeto. Saborea los momentos embarazosos, sobre todo durante los primeros meses, y no tengas miedo al fracaso o al ridículo. Asume que tu acento no es perfecto y que no lo comprendes todo. Nada de eso importa a largo plazo. ¡Lo que importa es el compromiso!

 

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